Puente romano sobre el Guadiana

 

puente

El puente romano de Mérida se puede considerar, de algún modo, como el origen de la ciudad y, en todo caso, el que marca su trazado siendo prolongación de una de las arterias principales de la colonia, el Decumanus Maximus.

La situación del puente está cuidadosamente seleccionada en un vado del río Guadiana que ofrece como punto de apoyo una isla central que lo divide en dos cauces. La estructura original no ofrecía la continuidad de la actual, ya que estaba compuesto por dos tramos de arcos que se unían en la isla, donde había un gran tajamar. Éste fue sustituido por varios arcos en el siglo XVII, después de que una riada fechada en 1603 derribara parte de la estructura. En época romana se amplió en longitud varias veces, añadiéndose por lo menos cinco tramos de arcos consecutivamente para que el camino no se cortara en las periódicas crecidas del Guadiana. Eso ha hecho que esta obra llegue a los 792 m de largo, uno de los mayores que se conservan de ese momento.

El puente romano de la ciudad española de Mérida (Extremadura) es considerado el más largo de la antigüedad. En los tiempos del Imperio Romano la obra se elevaba sobre el río Guadiana a lo largo de 62 arcos con una longitud total de 755 m. Hoy en día el puente tiene una longitud de 721 m (incluyendo las entradas 790 m) y descansa sobre 60 arcos, de los cuales 3 están ocultos en las orillas.

El puente forma parte del Conjunto arqueológico de Mérida, uno de los principales y más extensos conjuntos arqueológicos de España, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la Unesco.

 

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